lunes, 18 de mayo de 2026

Juçara Marçal & Thais Nicodemo, "Dessemelhantes"

 



Muy lejos de acomodarse en un rol de intérprete al uso, la fluminense Juçara Marçal desafía las normas de la música popular brasileña para internarse por vericuetos imprevisibles, esos que aúnan (o compaginan) experimentación y reinterpretación, con carácter, de sonoridades clásicas. Adscrita desde hace décadas, y en concreto, a la escena paulistana -en los tiempos de Vésper Vocal, su primer grupo relevante-, Marçal ha ayudado muy mucho a poner en solfa los preceptos de aquella tradición sonora con discos en colaboración -"Padê" (2008), junto a Kiko Dinucci-, discos en solitario como "Encarnado" (2014) o rock de alto voltaje con su otro grupo Metá Metá, formando alineación con el propio Dinucci o con Thiago França. Por no hablar del delicioso (de momento) díptico "Sambas do absurdo" junto a Rodrigo Campos y Gui Amabis, cuyo segundo volumen fue destacado en nuestro blog en 2022. Todos ellos nombres relacionados con la escena Clube da Encruza, inquieta agrupación dedicada a explorar la colisión entre el propio samba, el art-rock, el drone o el jazz más volcánico.

En "Dessemelhantes", realizado a medias con la pianista Thais Nicodemo, ambas realizan un loable ejercicio de desestructuralismo dentro del ámbito de la Modern Classical, valiéndose del repertorio ajeno de esa troupe variopinta que es a su vez la Nova Vanguarda Paulistana. Regado por un minimalismo elegante y sentido, Marçal y Nicodemo reorientan esa serie de versiones hasta dotar a las originales de una profundidad y una magia que, en muchos casos, brillaban un tanto por su ausencia o eran pergeñadas de inicio desde un punto de vista mucho más convencional.

"Isso é o que se diz, irmão", escrita a medias entre Eduardo Climachauska y Guilherme Heild, e incluida en el disco pre-pandémico "Corpo Nós" (2020) del segundo y con la voz de Maria Gadú, prescinde del aire tropicalista de aquella lectura para adentrarse en una especie de tango post-modernista de tacto contundente. "Dessemelhantes" es la única composición donde interviene Marçal, a medias con su parteinaire de Metá Metá França, y donde se suma a las teclas de Nicodemo un sinte de  pulso dramático verdaderamente conseguido.




"Cavaquinho" estaba en el primer disco solista de Rodrigo Campos, "São Mateus não é um lugar assim tão longe" de 2009, y ahora gana en versatilidad vocal por parte de Marçal, así como en gracia ejecutante por la de Nicodemo. "Maria", original de Maria Beraldo, se arriesga en "Dessemelhantes" a una textura mucho más espectral y soterrada.

En "Eu não duro" volvemos a Clima, o lo que es lo mismo, Eduardo Climachauska, que la incluyó en su "La Commedia é Finita" de 2019 en clave de rock mestizo derivativo: Marçal y Nicodemo la reducen al esqueleto con el mismo garbo con el que habían enfrentado "Cavaquinho". Para "Eu Lacrei" reordenan el bolero deformante que su autor Negro Leo había acometido en "Desejo de Lacrar" de 2020.

El maximalismo improvisado del que ya venía insuflado el "Merecedores" de Caxtrinho -con una letra esquinada en la tradición del Caetano Veloso más cáustico- adquiere aquí un cuerpo más ligero pero no por ello menos incisivo. "É Mesmo Assim", con esa referencia melódica circular que es el "Parabolicamará" de Gilberto Gil venía en el disco de debut, homónimo, de Passo Torto (2011), por cuyas filas pasaron Dinucci, Campos y Marcelo Cabral. Para terminar "A Gente Se Fode Bem Pra Caramba" sustituye el aire de reggae pop a la manera de Titãs que emulaba Kiko Dinucci en su "Cortes Curtos" de 2017, para simular un canto de pájaro metalizado en la reinterpretación de nuestras protagonistas.

Qué manera de agitar el avispero de la penúltima hornada afrobrasileña: encomiable.


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