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miércoles, 10 de septiembre de 2025

Artículo recuperado: Beats 'al dente', presente y pasado (Canino)




El magazine digital Canino dejó de actualizarse en 2020, pero hasta hace bien poco todavía podía consultarse todo su contenido en la red. Al darme cuenta de que esto último ya no es así, decido recuperar para el blog los siete artículos que escribí para ellos. Cuelgo los contenidos íntegros con muy puntuales correcciones, fotos diferentes de las que acompañaban la publicación original y, en los casos donde así sea, con otros vínculos de videos si los que se insertaron en su día ya no están disponibles. 


¿POR QUÉ LO LLAMAN 'RETROWAVE' CUANDO QUIEREN DECIR 'SPAGHETTI DISCO'?

Las leyes no escritas dentro del espectro de la música electrónica, con marcado carácter nostálgico y en los últimos tiempos, hablan del predominio de las piezas instrumentales en detrimento de las que optan por agregar una melodía de voz y acompañarla además de una letra más o menos inteligible. En géneros como el vaporwave o el synthwave la ausencia de temas vocales es abrumadora y popes del último italo-disco como los griegos Evanton llevan esta filosofía a rajatabla; un tema aparte, dentro del revival de este último género, son las ingentes producciones de sellos como Beach Club Records que –aquí sí, apostando por la dicción- apuestan por la vertiente más romántica, engolada y definitivamente anacrónica del asunto.




Pero siempre hay un resquicio para la facción más pop dentro de la cosa electro y para ello la tendencia –paradójicamente- es evolucionar hasta el retrowave: añoranza por series como Miami Vice, por películas juveniles de la era dorada del VHS, por Gameboy y Nintendo; por aquella rabiosa radiofórmula que compartía banda sonora con los primeros pasos de la MTV, por el fantaterror y, en general, por todo lo que nos hace retornar a la década de la definitiva expansión del consumismo, de la receta neoliberal más salvaje y del brillo metálico entre ritmos sintéticos, sincopados y desprejuiciados –cuando no directamente horteras y cursis-. El retrowave, que también basa mayormente su catálogo en instrumentales, poco a poco va liberando su potencial para el hit veraniego y la recuperación del italiano y el inglés más o menos macarrónico como idiomas universales del Asunto: una avanzadilla del nuevo spaghetti disco.

A continuación algunas de las piezas más destacadas de este nuevo repunte vocal en lo que llevamos de década. A modo de sugerencia, algunas canciones de la década de los ochenta que comparten con este muestreo actual inspiraciones, influjos, ritmos o meros aires.



Futurecop! feat. Cavaliers of Fun – “Venice Beach” (2010) vs. Frank Paul & The Flames - She's Got The Power (1986)



El dúo británico Futurecop! es uno de los pioneros más constantes y longevos de la penúltima synthwave. En su primer álbum –publicado originalmente solo en Japón- se aliaron (entre otros) con el trío portugués Cavaliers of Fun, una de las formaciones más interesantes del nu-disco continental. El resultado fue una rodaja de espíritu playero absolutamente irresistible y refrescante, en la línea del pop más comercial de la segunda mitad de los ochenta.




Tras este grupo fantasma estuvo como cabeza pensante el teclista Claudio Corradini autor, entre otros, del clásico del 86 “Robin Hood” de William King o de alguna pieza tardochentera de Righeira. “She’s Got The Power” transmite las mismas sensaciones veraniegas, burbujeantes y post-new wave que “Venice Beach”, convirtiéndose las dos complejo vitamínico ideal para soportar con el mejor ánimo posible los rigores de la próxima canícula.



Pio D'Orco – “Amico Frocio” (2012) vs. Dance Club – “Papaya” (1984)



Enigmático alias tras el que se esconde un tipo iconoclasta y subversivo  hasta la médula. Su pieza más italo es este “Amico Frocio” que nos traslada directamente a la era dorada del breakdance, con una predisposición diametralmente underground y sin olvidarse del vocoder de rigor.




Proyecto paralelo de Camaro’s Gang –perpetradores de hits ultra-cheesy como “Fuerza Major” o “Companero”-, la única canción conocida de Dance Club tira de rap, ritmos bboying y estribillo descerebrado pero infeccioso. Estéticamente proto-hipsters, seguramente hoy serían muchísimo más comprendidos como aspiración trendy.



Vincenzo Salvia feat. Chrissy Valentine – “Summer Love” (2013) vs Marc Flores - Magic Moment (Do It! Do It!) (1985)



El potentino Vincenzo Salvia es uno de los más prolíficos e inquietos estandartes del retrowave o nuevo italo disco. Además de este impoluto, pertinaz y trepidante hit con la voz estelar de Chrissy Valentine, el amigo Vincenzo –que, cómo no, también suele tirar más por lo instrumental- viene trufando de vez en cuando su discografía con auténticas gemas del mejor spaghetti-disco vocal: ahí están “Domenica” (con Giusi Telesca), “Lungomare” (con Abobo, del que hablaremos más tarde) o, sobre todo, “Le strade di Cortina”, interpretada por el cantante pop-rock Giorgio Danke, esta última una de las dos destacadas del recopilatorio navideño “Sole, whisky e sei in compilation” de 2016.




Como en el caso de “Summer Love”, “Magic Moment” apuesta por sintes higiénicos y por una utilización similar de arabescos rematadamente italo. Este rompepistas de culto fue compuesto por Luigi Fedele, autor de uno de los clásicos más inexpugnables del género: el “Day dream” de L.A. Messina.



FM Attack feat. Kristine – “Magic” (2013) vs Clio – “Faces” (1985)



Canción incluida en la obra maestra de este dúo canadiense -“Deja Vu”-, “Magic” está llamada a convertirse en uno de los himnos definitivos de esta década, supurando elegancia a la vieja usanza. Interpretada por la ateniense Kristine –una de las musas del último AOR cibernético-, destaca por su minimalismo y construcción, especialmente pegadizos.




El “Faces” de Clio siempre ha tenido la virtud de entusiasmar tanto los fans del primer y más purista italo como a los seguidores de la versión más especulativa de dicha corriente, esa que ambicionaba asaltar a toda costa las listas de éxito. Gracias a su voz abstraída, a su perfección estructural y a sus sintes obsesivamente diamantinos se ha acabado convirtiendo en una pieza inexcusable de cualquier recopilatorio idiosincrático que se precie. No se olviden de “Eyes”, el otro pepinazo de su escueta discografía.



Nouvelle Phénomène – “Au fond de mon coeur” (2013) vs. Gim-Mix feat. Danielle Deneuve – “Le Parisien” (1983)



Es un hecho que el eurodisco o el tecno-pop ‘a la francesa’ rozaron tangencialmente las inmediaciones del italo-disco durante la década de los ochenta: ahí están los ejemplos de Bandolero con su “Paris latino” o Muriel Dacq con “Tropique”. Para rememorar semejante mestizaje nada mejor que viajar a la inesperada Hungría para deleitarnos con un synthpop enigmático no exento de fuste pizpireto que lo entronca con el retrowave. Nouvelle Phénomène son los responsables de un único álbum, “Glory of Romance”, que se revela además como uno de los trabajos más completos y consistentes el penúltimo pop electrónico.




Danielle Deneuve no era francesa sino danesa (nombre real: Dorte Kristensen), al igual que Gim-Mix, tras el que se escondía Steen Gjerulff. A su “Le Parisien” no solo le dieron un barniz frío y centroeuropeo –que lo entronca con la pulsión de Nouvelle Phénomène- sino el equívoco acento francés con el que terminar de proporcionarle el añorado toque bohemio y hasta canallesco –Gainsbourg en el recuerdo-.



Cristalli Liquidi – “Incubo Assoluto” (2014) vs. L. A. Messina – “Day Dream” (1983)



Actualmente el proyecto estrella de Bottin, productor y músico que le hace a casi todo: house, nu-disco, italo, breakbeat, future-funkCristalli Liquidi es, hoy por hoy, su asunto más mimado: desde 2012 ha venido entregando casi todos los años una muestra normalmente en formato versión incluyendo, entre otras, una sorprendente lectura del “You Wanted A Hit” de LCD Soundsystem“Volevi una hit”, que supera ampliamente la original de Murphy- o este “Incubo Assoluto” de los pop-rockeros Stadio, combo triunfante en la década de los ochenta. Todos estos sencillos previos, junto con nuevas composiciones, fueron reunidas hace pocos meses en “Cristalli Liquidi” (2017) un álbum fascinante: minimalista, sofisticado, nuevaolero y divertido a partes iguales, incluyendo joyas inéditas como “Assolvi Lei”, que parece compuesta por el simpar Franco Battiato, o contando con colaboradores insignes como Alexander Robotnik.




Carmelo Messina comenzó componiendo a principios de los ochenta para artistas de contrastada trayectoria como Giovanna o Alexandra. Poco después empieza a probar suerte en el incipiente italo-disco, firmando uno de los clásicos románticos y relamidos de aquel momento, e imitado hasta la saciedad (sin llegar a igualarlo) por la última generación italo de Europa del Este –auténtico reducto militante actual- o por la ristra de protegidos de la escudería Beach Club.



Vince Riviera – “Club Mirage” (2015) vs. Cube – “Concert Boy” (1983)



Con una portada que se adelanta al menos un año a la estética del episodio de “San Junipero”, el sueco Riviera se marcó un medio tiempo nocturno e irresistible que parece hecho para sonar en exclusiva en el testarossa de Sonny Crockett. Chillwave calentorro y distinguido, ideal para las primeras copas…




Entre “Superdetective en Hollywood” y el “Steppin’ Out” de Joe Jackson se sitúa esta tonada new-wave (facción electro) de ritmo incansable que facturó este trío anglo-italiano para mayor gloria de “Can Can In The Garden”, su único y prestigioso álbum entre las huestes más tecno-ochenteras.



Tom Garrow & The Calzonis – “Pizzeria Giovanni” (2015) vs. Avenida 29 – “It’s Pizza Time” (1986)



No podía faltar el guiño gastronómico en esta oda al sarcasmo más explícito. Anecdótica broma del alemán Thomas Fritsch –que se suele poner más serio en el resto de su obra- entendemos a costa de su establecimiento favorito (desgraciadamente no controlamos el alemán). Contundente italo de acento algo rudo con un estribillo del que no podrás despegarte en mucho tiempo.




En la onda del sophisti-pop de principios de los ochenta (Dislocation Dance a la cabeza) está esta gema italo-funk licenciada por Thick Record, sello subsidiario del prestigioso Il Discoto. ¿Intrascendente?: de eso se trata(ba).



Abobo – “Sole, whisky e sei in pole position” (2016) vs. San Giovanni Bassista – “Summer Sweat” (1985)



“Sole, whisky e sei in pole position” forma parte de uno de los diálogos más memorables de la película “Vacanze di Natale” de Carlo Vanzina en 1983. Tal es el culto que tiene esta comedia entre el público italiano de todas las edades que ha inspirado hace poco más de un año el mini-album “Sole, Whisky e sei in Compilation”, editado por el sello retrowave Sunlover Records, con la participación de gente como Abobo, Andy Fox, Vincenzo Salvia, Daria Danatelli o Giorgio Danke. La de Abobo –un personaje que suele escorarse normalmente más hacia el nu-disco y el funk sofisticado- remite a los primeros tiempos del italo-wave de principios de los ochenta, a su sencillez instrumental y a su melodía cabal, todo ello con un ligerísimo remanente breakdance




Esta bizarría de San Giovanni Bassista –acorde con la desfachatez de “Sole, whisky”- cuenta con la participación al micrófono de Regina Coeli, que consuma una mezcla entre inglés imposible y castellano delirante que solo puede hacer las delicias de los que se alistan en la ironía pop más recalcitrante. Escrita ni más ni menos que por Maurizio Dami (aka Alexander Robotnik). La banda sonora para el verano más surrealista.



Robert Parker feat. Miss K – “’85 Again” (2016) vs. Art of Love - Looking Through The Night (1983)



El título de la canción y la letra (“Play the tape, make me feel like I'm home”) dejan a las claras su intrínseca convicción revisionista: días de radiocassette y películas de instituto o de terror de serie B. El sueco Robert Parker es otro de los valores en alza en el ámbito synthwave, gracias a una discografía muy sólida y prolífica.




En paralelo a su más reconocida (y sobrevalorada) actividad como miembros de Mr. Flagio, Flavio Vidulich y Giorgio Bacco produjeron esta joya midtempo con loables añadidos de saxo y ritmo perseverante.



Saffari feat. Carolina Ross – “Bodytalk” (2016) vs. Anneclaire – “I Want” (1986)



Desde que en 1986 MC Miker G & DJ Sven publicaran la canción “Holiday Rap”, basándose en el éxito planetario de Madonna, los dos inconfundibles acordes de sintes de “Holiday” se han colado en el imaginario pop hasta lo más profundo, llegando al retrowave a través de esta particular relectura del mexicano Saffari a ritmo de sintonía de programa de aerobic –de ahí, posiblemente, el título- y algo de autotune. Hi-Energy breve y refrigerante.




Si Louise Veronica Ciccone hubiera tenido su particular Iglesia Madonniana en los ochenta, una de sus sacerdotisas más ejemplares habría sido la italiana Leonie Gane (también conocida en los tiempos históricos del italo como Flo Astaire hasta reciclarse en el eurobeat ya en los noventa como Sasha). Gane, con el nombre artístico de Anneclaire llegó a la cima de nuestros corazones con este “I Want”, pero también con “All Summer Night”: al rico funk-dance.



Peter Zimmermann feat. OsCar – “Luv Like Fire (Luv in 1979)” (2016) vs. Digital Emotion – Go Go Yellow Screen (1983)



Homenaje explícito al trío femenino holandés de disco music Luv, aquí con la veronesa OsCar al frente, en una pieza impecable melódicamente que hará las delicias de los fans del primer eurodisco. El alemán Peter Zimmermann es otro valor synth en alza, y uno de los más talentosos, habida cuenta de maravillas como esta.




Desde Alemania con amor… y fulgor space-disco (¡esos disparos láser!). Pizzicatos incombustibles, aroma del sintonía de vuelta ciclista y reparto de tareas vocales chico-chica para ir creciendo progresivamente.



San Diego – “D I O” (2017) vs. Canton – “Sonnambulismo” (1984)



La penúltima revelación italo-pop-wave es Diego De Gregorio, bregado inicialmente en el rap heterodoxo que ha tenido la feliz idea de reciclase con el sobrenombre de San Diego en las bondades del pop sintético, irónico y audaz. Su primer álbum, “Disco”, solo depara gratas sorpresas, dominadas por un fino instinto melódico que le acerca tanto a Savage (“V U E L I N G”) como a El Guincho (“P A P E R O P O L I”, “A G O S T O”), a Domenico Modugno (“C A M P I O N E S S A”), al hi-energy de Michael Fortunati (“M E T E O”) o hasta a Pino D’Angio (“C O N C H I G L I E”, en colaboración con el humorista Lo Sgargabonzi). La sombra de Francesco Gabbani (el de “Occidentali's Karma”), afortunadamente, empieza a ser alargada. Uno de los discos –así, en general- de 2017.




Hablando de participantes en el Festival de San Remo (como Gabbani), aquí tenemos a los cuartos en la edición del 84. No es más que canción melódica italiana adaptada a (aquel)los tiempos. Canton luego tenían una vena más electrónica y heroica que les emparentaba con los afectadísimos Alphaville.



Enne – “San Junipero” (2017) vs. Casanova – “Tutti Quanti” (1985)



Si San Diego es la penúltima, Enne es la última sensación retrowave. Con solo dos canciones se ha encaramado a la primera línea del género. “San Junipero”, huelga decirlo, honra musical y estéticamente (ahí está la cazadora con el logo que luce nuestro protagonista en los clips) al más celebrado de los episodios de la tercera temporada de la serie “Black Mirror”: otra vuelta de tuerca a la añoranza del futuro. “Al centro di una guerra” es casi mejor, por lo que las previsiones para el presente inmediato de  Nicola Togni no pueden ser más esperanzadoras. Y que no falte la estética de videojuego retro para terminar de cuadrar el círculo.




Uno de los precedentes de Togni en el tono cáustico-chulesco a la hora de cantar -mascletá de sintes incluida- podemos encontrarlo en este relato-celebración de amor fou ejecutado por los efímeros Casanova, puro italo independiente orientado al público paninaro de mediados de los ochenta.



Ksmtk feat. Madelyn Darling – “Reborn” (2018) vs. Alba – “Only Music Survives” (1985)



Synthpop recién sacado del horno en la onda de Sally Shapiro o Roosevelt. La vertiente más ‘dream’ del último retrowave, sobre todo en lo que respecta a la parte vocal. El alemán Dmitri Voronianski, alias Kosmetism, le da cosa mala en otras canciones al vocoder –su conexión con el italo más primigenio- y, en general, a los ambientes más lánguidos y oscuros del alma artificial. En “Reborn” se hace acompañar de la angelina Madelyn Darling, que por separado ahonda en los ambientes vaporosos de esta colaboración. Mediáticos como Chvrches, al lado de esto, suenan a pachanga para hipsters terminales.




Insospechadamente, lo más dream-pop que parieron en Italia hace treinta años viene de este “Only music survives” a cargo de la vedette y presentadora Alba Parietti. Compuesta por la primera Valerie Dore (Dora Carofiglio), este one-hit wonder se beneficia de las consabidas limitaciones vocales de la Parietti para darle aún más un efecto ensoñador y distante.




BONUS TRACK:

☒ & Tassony- “Summer Hit” (2017)



La colaboración entre el veneciano Davide Glerean y el ruso Zabuba Nevresky (de padre ruso y madre italiana) es difícilmente equiparable a algo actual o vintage, porque lo que propone es uno de los últimos mestizajes que quedaba por tantear: unir el city pop y el chiptune japoneses con el spaghetti disco. Dicho de otro modo: el cruce perfecto entre Mariya Takeuchi, YMCK y Clara Moroni. El experimento se salda con buenísima nota a la hora de unir tamañas sensibilidades porque sabe respetar con naturalidad y en todo momento el espacio de ambas: aquí hay un filón por explotar, queridos tecno-kids




Publicado en Canino el 2 de Mayo de 2018

viernes, 20 de julio de 2018

Diez años en Vailima: Discos 2008-2018 (II)





Brilliant at Breakfast – “Being Verbose Is Easy, Being Verbose Ain't Easy” (Susy, 2011)

Sexteto de indie-pop catecúmeno de un lugar en apariencia tan insospechado –para el pop- como Yogyakarta, en Indonesia. “Being Verbose Is Easy, Being Verbose Ain’t Easy” llegó para llamar seriamente la atención de los fans empedernidos de Sarah Records y -sobre todo- de los que reconocen la cátedra involuntaria de Marine Girls en ese pop esquemático y nostálgico de temple doméstico o palidez ausente. Un disco que es toda una delicia y que debería traspasar océanos. Más información aquí.





Cathy Claret – “Solita por el mundo” (Warner Spain, 2015)

La máxima embajadora del pop canastero volvía a mitad de la década después de un hiato demasiado prolongado para entregar otra obra magna y atemporal, quizá la mejor desde su debut de 1989. Una producción de lujo para unas canciones concluyentes y ponderadas entre el flamenco-pop elegante, la chanson francesa, la bossa y ciertas concomitancias con la sensibilidad del j-pop, donde se transpira a cada instante cariño y una personalidad fuera de toda duda. Alguien que, como se deja translucir ya desde el título del álbum, siempre fue a su aire y marca sus propias leyes en cada momento. Normal que en Japón anden entusiasmados con ella: por esas latitudes suelen apreciar casi mejor que nadie las excelencias del pop ‘deluxe’. Aquí en Spotify.





Charlie Hilton – “Palana” (Captured Tracks, 2016)

El primer disco en solitario de la frontgirl de Blouse –irrelevante pop de guitarras a la manera de los últimos ochenta- apuesta por una mayor sutilidad y ambivalencia de registros. Trish Keenan, Nico, Beach House, Debbie Harry o Maureen Tucker desfilan, espectrales, por sus surcos, desembocando en un contoneo country-pop con la ayuda de Mac DeMarco. Todo este tonto encantamiento sigue perdurando. Más información aquí.





Cigarettes After Sex – “Cigarettes After Sex” (Partisan, 2017)

El hype dream-pop por antonomasia del último decenio: no se puede explicar de otra manera la impenitente publicidad de cada entrega de Greg González desde el primer ep. Afortunadamente, al encararse al debut en formato grande se desvanecen todas las dudas y cualquier escepticismo. Las canciones triunfan en su medido tradicionalismo, y sus melodías acarameladas terminan convenciendo hasta al más reticente. Más allá de esto, a lo que más recuerdan es a los infravalorados Arco -¿alguien por ahí que conozca su fantástico “Coming To Terms” (2000)?-, entre otras cosas por un registro de voz equívoca muy en consonancia con el de los londinenses. Pueden acabar siendo algo así como unos Franz Ferdinand de lo tristón, pero de momento les mostramos el pulgar hacia arriba. Aquí su bandcamp.





Cohete – “Cohete” (Micro Macro, 2009)

Más allá de premisas familiares inoculadas en su currículum como grupo (la estirpe de los Godino), su sonido se ha terminado de afianzar a base de moldear una argamasa compuesta por variadas y afinadas influencias de dejan a las claras su coherente y variado criterio. Y es que ya no vale con (sólo) echar mano de los hermanos mayores, Patrullero Mancuso, para solventar la aproximación a su modus operandi. Pellizcos skatalíticos -vía ‘nueva ola’- que trufan buena parte del minutaje del disco, gracias a la potenciación de esa sección de viento que se ha convertido en el abalorio principal del grupo. Las fanfarrias beatleianas, tanto en las voces como en los metales, y las tiernas melodías preñadas de las ínfulas de un Syd Barrett época “The Madcap Laughs” se hacen presentes. El music-hall castizo... Más información aquí.





Computer Magic – “Spectronic” (autoeditado, 2011)

Junto con el recopilatorio de ultra-rarezas japonés explícitamente bautizado como “Super Rare” (Channel 9, 2017), este es el mejor muestreo –aquí en formato ep- hasta la fecha de Danielle Johnson, la última –y prolífica- superheroína del retro tecno-pop juguetón, añorante de cintas VHS, ciencia ficción chillona y oscilaciones sentimentales. Como suele pasar tantas veces, el ímpetu, el descaro y la frescura iniciales han dado paso en los últimos tiempos a un convencionalismo estilístico que la puede hacer diluirse entre tanta aspirante a los focos alrededor del género, pero en cualquier momento puede darnos muchas más alegrías. Yo no la perdería de vista. Aquí en Spotify.





Cristalli Liquidi – “Cristalli Liquidi” (Bordello A Parigi, 2017)

El proyecto estrella de Bottin, productor y músico que le hace a casi todo: house, nu-disco, italo, breakbeat, future-funk… Con Cristalli Liquidi, desde 2012, ha venido entregando casi todos los años una muestra normalmente en formato versión incluyendo, entre otras, sorprendentes lecturas del “You Wanted A Hit” de LCD Soundsystem –“Volevi una hit”, que supera ampliamente la original de Murphy– o del “Incubo Assoluto” de los pop-rockeros Stadio, combo triunfante en la década de los ochenta. Todos esos sencillos previos, junto con nuevas composiciones, fueron reunidas a posteriori en este álbum fascinante: minimalista, sofisticado, nuevaolero y divertido a partes iguales, incluyendo joyas inéditas como “Assolvi Lei”, que parece compuesta por el simpar Franco Battiato, o contando con colaboradores insignes como Alexander Robotnik [extraído de mi especial retrowave en Caninomag]. Aquí su bandcamp.





Cristina Lliso – “Si alguna vez” (GASA, 2012)

Quince años después de la despedida de uno de los mejores grupos españoles de la historia –y de los que mejor han envejecido con el tiempo-, Esclarecidos, su vocalista Cristina Lliso reapareció debutando en solitario sin apenas hacer ruido, con la habitual modestia y la intrínseca discreción que siempre han caracterizado a la madrileña y, por ende, a su formación histórica. Después de un final un tanto frustrante de aquel grupo, sorprendentemente precipitado hacia los cantos de sirena del estomagante trip-hop, Cristina, por fortuna para todos, restituyó la elegancia clásica de Esclarecidos al siglo XXI, haciéndose cargo de las letras –algo casi inédito hasta ese momento-, entre la cotidianeidad y el doble sentido, para completar un pop otoñal que nunca conocerá fecha de caducidad. La patente demostración de quién estuvo siempre delante del mejor pop adulto en España. Aquí en Spotify.





Damon Albarn – “Everybody Robots” (Parlophone, 2014)

Nunca fui muy fan de Blur, aparte de momentos puntuales. Por supuesto nada de Gorillaz. Pero sí que hay dos discos del líder de ambas formaciones que nunca han dejado de fascinarme. Hablo del único álbum hasta la fecha de The Good, The Bad & The Queen (el supergrupo con, entre otros, Paul Simonon) en 2007 y de este “Everybody Robots” que es, oficialmente, su primero en solitario. Ambas grabaciones comparten de alguna manera esa concepción casi líquida del pop sintético de apariencia liviana que se mueve entre cierta experimentación controlada siempre bien sujeta al formato canción (brit)pop de toda la vida. Los efluvios de Madness, XTC o The Colourfield siguen ahí, y el tono melodramático y nocturno de buena parte de las piezas incluidas en él le da una atmósfera intransferible. Hits irresistibles marca de la casa –“Mr. Tembo”- y la sensación general de unas canciones que arrancan como esbozadas pero que milagrosamente van cogiendo un cuerpo inmejorable. Aquí en Spotify.





David Bowie – “Blackstar” (RCA, 2016)

A ver, no es “Les Marquises” o “Beyond the Sun”, discos terminales que acongojan de principio a fin en su inminente –y casi insoportable- coqueteo con el tánatos. Pero no deja de ser una más que loable despedida de quien lo fue todo en el mundo del rock y que venía arrastrando desde hacía ya demasiados lustros una carrera un tanto discreta. ¡Qué demonios!, no todos los días salen a la luz gemas del calibre de “’Tis a Pity She Was a Whore”, “Dollar Days” o “I Can’t Give Everything Away” y que SOLO A ÉL le salían perfectas. Mayor Tom no podía dejar este planeta sin activar su última jugada maestra: un disco con todas sus claves –las mejores- a flor de piel, con una estética rotunda y la magia revivida. Post-pop-glam-punk a ritmo de jazz cibernético y apocalíptico. Triunfo total en la foto finish de una existencia tremenda. Aquí en Spotify.




  
Deerful – “Peach” (Where It’s At is Where You Are, 2017)

“Peach” ayudará a los más escépticos a congraciarse con ese sub-género tan insípido y embobado como suele ser normalmente la indietrónica. Con Winston, afortunadamente, los loops planeadores de bajo coste sirven para mucho más que para disfrazar la precariedad melódica habitual de impostura indolente. Despejando poco a poco su querencia inicial por The Magnetic Fields o por la franquicia sonora japonesa –picopop de 8 bits y techno kayō- surge oscura y contenida tensión recubierta de acertado remanente ochentero. Buenas lecciones de un pop en apariencia menor pero gigante en prestaciones. Aquí su bandcamp.





Destroyer – “Kaputt” (Merge, 2011)


Irregular, excesivo, presuntuoso… el homenaje de Dan Bejar al sophisti-pop de los ochenta –al menos en el sentimiento- estuvo a punto de saldarse como uno de los grandes fakes de la última década, pero piezas como “Chinatown”, “Savage Night at the Opera”, “Suicide Demo for Kara Walker” y, sobre todo, la propia “Kaputt” (¿el mejor hit de los 2010?) le mostraron en un momento de forma fastuoso con una grandilocuencia finalmente asumible y una sensualidad contagiosa. Y en esas sigue estando siete años después. Además de a Bryan Ferry o a Steely Dan a lo que más recuerda –esos saxos…- es al “Andromeda Heights” de Prefab Sprout. A pesar de su ya dilatada trayectoria, podemos considerar a Bejar casi un ‘one album wonder’. Huelga decir que ni “Poison Season” ni “ken” pudieron hacerle reverdecer laureles de nuevo ni de lejos. Respecto al último de ellos, seria conveniente que alguien le dijera a Bejar –y ya de paso a Ben Watt- que emular los solos de Mark Knopfler jamás fue divertido… Aquí en Spotify.

sábado, 30 de mayo de 2015

Nothing Good Comes Easy – An Electropop Compilation 1





En mi búsqueda de nuevas sensaciones musicales, la actualidad ha venido a confirmarme definitivamente una realidad aplastante: ya no es tiempo para perder ni la energía ni la paciencia en escuchas de álbumes enteros a cargo de artistas más o menos recientes dentro de la jungla insondable de sonidos y expresiones que proporciona la red. En un momento en que los movimientos y corrientes pujantes e influyentes son una cosa del pasado a nivel mediático –industrias hegemónicas como la inglesa o la estadounidense a duras penas pueden ya seguir imponiendo como antaño lo que se debía escuchar, cómo se debía escuchar y en compañía de quién se debía hacerlo-, y agotada la veta de sorpresas estilísticas e inusitadas modas, queda la canción como esencia, como artefacto artístico y popular de futuro frente a seguidismos, vestuarios y fanatismos hueros que ya sólo son ruido anacrónico sobrevolando nuestras existencias.


Estos últimos meses, imposibilitado para encontrar apenas unos pocos discos completos realmente valiosos, he ido tomando de aquí y de allá –muchas veces con la sensación de rebuscar en un contenedor infinito de basura- unas cuantas perlas de grupos y solistas fundamentalmente MENORES que pululan por el mundo virtual. En muchos de los casos he escogido la única canción destacable dentro de obras ubicadas bajo parámetros estilísticos de sobra conocidos, nada revolucionarios. El mínimo común denominador ha el pop bailable electrónico, siempre desde un punto de vista abierto y desprejuiciado con el que finalmente tratar de trazar una panorámica de lo que se está haciendo en los últimos años en esas coordenadas. Algo así como unos “one hit wonders” que nunca existirán pero que en otras épocas –al menos algunos de ellos- podrían haberlo sido.






Sin entrar a detallar las características de cada uno de los artistas aquí expuestos, la recopilación comienza de la mano de artistas inclasificables dentro del lo-fi como JAMES PANTS o MISTABRAZIL, de quienes he seleccionado respectivamente alguna de sus piezas más vaporosas, con someras influencias de los sesenta bajo un prisma arty –piensen en la sombra alargada de Stereolab, sus órganos, sus Moog y, como en el caso de Mistabrazil, patentes proclamas marxistas en sus letras-. DREAM SAFARI se sitúan entre Animal Collective… y, sobre todo –afortunadamente- los Russian Futurists más hedonistas.  AMY AND THE DANCEBOX, proyecto liderado por la malograda –y muy interesante- Amy Luxenburger (no pudo ver terminada primera colección de canciones por deceso prematuro) pone la cuota de pop tropical de la selección, para dar paso después a CARO KISSA y NEGICCO, la conexión japonesa. Ya saben: shibuya kei a borbotones, plasticidad y eficiencia como la de Pizzicato Five y todo eso. De orígenes orientales pero afincada en California es PASTEL GHOST, con una especie de shoegaze electro impenitente y neo-gótico. LUST FOR YOUTH son un cruce perfecto entre Depeche Mode y… Tears For Fears. Bien considerado entre los tecno-kids de nuevo cuño pero a su vez nostálgicos de los principios de la era electrónica –son patentes los guiños tanto musicales como estéticos-, MARTIAL CARENTEL coge un poco de OMD en las voces y un mucho de My Bloody Valentine en la suciedad de las soluciones atmosféricas, consiguiendo una mixtura bastante atractiva. Post-punk aseado, sensual y con un puntito de acritud infecciosa es lo que ofrece el dúo WE WERE LOVERS. De gran esperanza blanca tildan algunos a PRIEST, cuyo debut para este mismo año gana enteros a cada escucha gracias a estribillos pegajosos de melancolía épica y sensibilidad indie. Más orientados al mainstream de hace veinte años están MOOD ROBOT: imagínense, aunque sea sólo cuatro minutos, a unos Garbage (glups) haciéndolo bien. 






Para YES NICE he escogido una remezcla que les corrige y acelera -por fortuna-, justificando en este caso de verdad esos falsetes contagiosos. STRAWBERRY KING es demasiado indie –de la escuela de Sarah o Max Eider y todo aquello-, pero a veces se descuelga con gemas más electrónicas con querencia por el drama y el cabaret post-apocalíptico. En una línea similar estaría ALEXANDER GEIST, que ya podría venir a abrir para Marc Almond la próxima vez en lugar de Baby Dee. La canción escogida es puro “Tenement Symphony”. Lo de TWINS NATALIA va con algo de trampa, ya que no se trata precisamente de unos novatos: algunos de sus miembros proceden de uno de los grupos ocultos de referencia entre la tecnofilia ochentera: Poème Électronique. He seleccionado de la nueva reencarnación una pieza que hubieran firmado sin pestañear los mejores Human League: un must. DATA TWINS, si persistieran en la línea aquí propuesta podrían ser los herederos directos de uno de los mejores grupos europeos de todos los tiempos: Gangway. La sobriedad del polaco TOMASZ MAKOWIECKI entronca en buena parte con las matemáticas afterhour de Junior Boys. El dúo JOHN CYRUS quizá sea la mejor baza de todo el recopilatorio: más que dignos continuadores de las enseñanzas de Stephin Merritt vía Future Bible Heroes, de momento todas y cada una de las canciones publicadas es más que notable y hacen concebir muchas esperanzas, impacientes por degustarlos en tiempo real con su próxima referencia. TEEL y SONS OF MAGDALENE son dos ejemplos fidedignos de la asunción de géneros como el hasta hace poco denostado italo-disco dentro de los márgenes del pop sintético anglosajón. Esto nos lleva irremediablemente a una última parte de esta antología dominada por nuevos artífices del spaghetti disco para este milenio. ANDERSEN es un misterio total; aun así y a pesar de carecer de dato alguno, su pronunciación da para reflexionar sobre el furor que ha tenido el italo en los últimos tiempos en la Europa del este, no ya a la hora de albergar mil y una fiestas remember dedicadas al género, sino por lo que se ve también para hacer sus propios pinitos de manera más que aceptable.  De las excelencias de CRISTALLI LIQUIDI ya hablé lo suficiente aquí y, para acabar, VICENZO SALVIA, a quien no pocos comparan ya con Bobby Orlando, Gino Soccio o Mauro Farina; es decir, un voraz instrumentista y productor que últimamente está en todas partes, ya sea para liderar la facción vaporwave o para facturar absolutas obras maestras rompepistas como la aquí incluida. Disfruten.






Tracklist:

James Pants – Clouds Over The Pacific
Mistabrazil – With My Hands (The Lenin Song)
Dream Safari – Emerald
Amy and The Dancebox – What Becomes A Boy Genius
Caro Kissa – Parallel World
Negicco – Anata To Pop With You!
Pastel Ghost – Shadows
Lust For Youth – Epoetin Alfa
Martial Canterel – Unwritten
We Were Lovers -  The Pressure
Priest – Day Drinking
Mood Robot – Singin’ Like I’m Crazy
Yes Nice – White Washed Walls (Remix Radio Version)
Strawberry King – My Sleeping Animals
Alexander Geist – Malediction
Twins Natalia – Into My Arms Again
Data Twins - Ava
Tomasz Makowiecki -  Holydays In Rome
John Cyrus – Nothing Good Comes Easy
Teel – Temple Of The Sun
Sons Of Magdalene – Hold On Hold Still For A Second
Alexander – Iva (Italo Disco Mix)
Cristalli Liquidi – Canzone Registrata (Radio Edit)
Vincenzo Salvia (feat. Chrissy Valentine) – Summer Love


Aquí y aquí los accesos a la sesión