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lunes, 29 de junio de 2026

Radio Calisthenics, "Radio Calisthenics"

 



El estadounidense con sede en Buffalo Lex Squier ejerce de músico grupal en diferentes combos ultra-mega-underground, siendo el discreto indie-power-pop de Romcom Victims el más trabajado de todos ellos, con el bajo como instrumento elegido y un par de eps hasta el momento. También anda rascando punk y texturas más folkies en otros, reservándose para su proyecto en solitario, Radio Calisthenics, el material más especial en pretensiones y resultados. Homenajeando desde el nombre esos pioneros programas japoneses de ejercicio físico asistido con banda sonora -que luego tuvieron sus réplicas en la fiebre ochentera con los espacios de Jane Fonda o Eva Nasarre-, en este primer trabajo solo Squier -y solo en bandcamp, amigas- da rienda suelta a su fascinación por los sintetizadores y el city pop de hace ya más de cuarenta años desde la más estricta baja fidelidad.




El casi inicio de "Pistachio", con su pop juguetón y gomoso que nos deja con ganas de más -se echa de menos, claramente, otra vuelta tanto de la estrofa como del estribillo- le pone rápidamente en la órbita no solo de su admirado Jack Stauber en la práctica de su canción de candor con retranca, sino en la de James Edward Hernández -también conocido como Flores o Male Tears- antes de echarse a los brazos, este último, de la ironía dark. "Let it Burn" ("Have you ever tried to sympathize with a person who can sit so idly by/while the whole world around them dies in the name of their own enterprise?"), contra la manipulación psicológica y social, se sostiene sobre una base rítmica de orquestina de crucero pobre y se funde admirablemente con la siguiente, la neo-acústica -o shibuya-kei- "In Your Eyes" y su muy sugerente repiqueteo de teclado. "In the Heat of Night" apuesta -como un rato después en "Dozin' Off"- por el synth-funk crepuscular y por un hipotético alineamiento 'cheesy' con formaciones como Video Age.

Después de un instrumental a modo de pausa para hidratación -"Sunshine (In Your Life)"-, llega la única concesión a cierta -muy somera en realidad- electricidad aguerrida mezclada con una ligera coloración jazz en "Something Like a Plea", para dar paso a la traca final: "The Death of a Poptimist", que nos recuerda en su estructura -intro al piano e irrupción posterior entre electrónica, celebrativa y dramática- a himnos injustamente relegados como "Music for Girls" de Baxendale, y en lo que es la mejor canción -high energy weilliana- de un disco ya de por notable, perspicaz y muy disfrutable.