viernes, 24 de julio de 2026

Nzutechukwu, "Baby Boy"

 



Si a los snobs de la vida les dijeran que este es un disco que se editó en el Congo en 1984, en un sello recóndito, con una exigua tirada, y que ha venido una selecta escudería -pongamos por caso Light in the Attic- a darlo a conocer al mundo, estoy seguro que muchísimos de ellos estarían frotándose los dedos prestos a confeccionar reseñas imposibles y fatuas de supuesta prosa florida e hiperbólica para tratar de convencer al resto del último rescate con el que tirarse el pesto frente a un personal tan afectado e insoportable como ellos. Pero siento decepcionarles: David Nzutechukwu Emele es poco más que un anónimo artista estadounidense -de orígenes nigerianos, eso sí- que acaba de debutar en plataformas con un disco que funde con mucha gracia las influencias de la electrónica de baile de aquella parte de África con la música negra de su país natal y de residencia.




Yendo a lo largo de esta grabación de menos a más, Nzutechukwu aliña sus nueve canciones principales con otros instrumentales o piezas breves -que a su vez dan bastantes pistas sobre su paleta de conocimiento sonoro-, hasta llegar a las trece que suman los poco más de 36 minutos de duración. Y advirtamos: se trata de un registro amateur, lo que en otro tiempo hubiera sido catalogado como maqueta o similar, con el consiguiente sonido opaco, con una producción no precisamente pulida, con algunas limitaciones de ejecución, pero con montones de ideas y unos resultados la mar de satisfactorios.

Conviven con total naturalidad el synth-funk cinematográfico y urbanita de "Fire Woman" o "Makes Me Lose My" con el smooth soul de "Baby Boy" o "Where's Your Heart" -ambas con recitados insinuantes a la manera de Barry White-; el trote soukous y makossa en "Happy Village" con el r&b uptempo -a la manera del último Marvin Gaye- de "Midnight Lover" o "Sparkle In My Eye"; el afrobeats dulzón de "Comeback!" o "Donna Luna" con el electro-dance de "In The Moment" (decididamente la más llenapistas). Y ello imbricado con un fino instinto pop, que es lo que da cohesión al conjunto.

Muy halagüeño todo.


martes, 14 de julio de 2026

Hanbee, "Daydream Radio"

 



En los tiempos que corren, ¿penaliza hacer un pop esencialmente accesible, sin coartadas pretenciosas, sin dopaje mediático y sin portadas random? Acostumbrados como estamos a un panorama alternativo y a otro mainstream plagados de sonidos ortopédicos y melodías sin trabajar demasiado armónicamente, es normal que quien necesita generar belleza atemporal y cercanía se vea relegado al baúl del pie de página, en los mejores casos, o al de la anécdota en los que no lo son tanto.

De Hanbee Jeong, por tener determinados orígenes -nacida en Seúl-, lo más fácil sería empaquetarla sin miramientos en el sobrerrepresentado cajón del k-pop, pero el asunto es considerablemente diferente: sin que su residencia actual en Auckland, Nueva Zelanda, haya influido en uno u otro sentido en el espectro por el que se mueve, es cierto que parece que hay una mayor propensión hacia lo japonés. Después de un buen número de singles, algunos eps y un debut "Small Love" (de 2024) bastante romántico y onírico, vuelve a la carga con "Daydream Radio" que quizá se distingue por una ligerísima propensión a sonidos más bailables, pero sin perder de vista el intimismo que le ha caracterizado hasta el momento.




Un poco más influjo city pop -"Call me yours"- a las acostumbradas texturas dream pop de melodías de perfecto -y sexy- acabado. Sin prescindir de ciertas rugosidades -"City Time", "Ocean Mail"- para dar (más) consistencia a sus fantasías. Dípticos para el embelesamiento -"Sunny Blues"  y "Coffee a.m."; "Love Above" y "Guardian Angel"- que dan la alternativa a hits incontestables como "Tomato Baby" o "Feelings".

Qué quieren que les diga: a mí esto también me parece más conseguido y sincero que lo de The Marías, Tapeworms, Men I Trust o Clairo, pero debo ser yo, que soy muy facilón y sensiblero.


miércoles, 8 de julio de 2026

Born At Midnite, "Eternal BAM Nation"

 

 

No voy a decir que me había olvidado del sello discográfico Arbutus, pero lo cierto es que para encontrar la última referencia destacable en su catálogo tengo que remontarme al lejano 2020 con el hasta la fecha único larga duración de Adam Byczkowski, conocido artísticamente como Better Person, titulado "Something to Lose". En la misma escudería-comuna graba desde los inicios David Carriere, ya sea solo (con el alias de Paula) o con diferentes grupos como Silly Kissers -donde coincidió con Jane Penny o Sean Nicholas Savage, este último uno de los "niños mimados" del sello- o los más conocidos de todos, TOPS, donde también milita Penny y, además, lo hace igualmente Marta Cikojevic, de la que Carriere hace de escudero en su proyecto Marci.

En los días previos al confinamiento mundial de marzo de 2020 es cuando debuta en single Born At Midnite, aventura de Carriere junto a Amery Sandford, afanada guitarrista y vocal de formaciones de punk y power pop como The Bathmats y XBF. La consigna para esta última peripecia es transparente: "BAM prefers the ‘pose and get chose’ method". Es, por lo tanto, una oda a la felicidad por apariencia. No esperen encontrar en Born At Midnite sesudas reflexiones post-marxistas o desarrollos cejijuntos de noise abrasivo o americana pastosa: lo suyo es pop inmediato y divertido, entre lo electrónico y lo estudiadamente casual, con brochazos de ironía post-moderna en cada una de sus canciones.




"12 Bells & A Baby Crying", la intro con la que arranca entre acordes melodramáticos, parece una coda de alguna pieza del "Deseo Carnal" de Alaska y Dinarama. "Ur Cool Knife" es chillwave intrínsecamente de baja intensidad, con melodías soft-rock de los setenta y la calculada dejadez que avanzábamos anteriormente. "I Haven't Forgotten You" maneja con efectividad la combinación entre voces modificadas para dar sensación de inquietante mofa y un impostado sentimentalismo de FM californiana. Más dance como-si-nada son "Wash You Out", "My Spell" o "Pt. III" (las dos últimas en la onda tecno-pop espartana y resacosa de unos Safe Mind).

"... Rock on...", como su nombre de alguna manera vaticina, además de amagar con cadencias hip-hop tira de satinadas guitarras electro-punk como hacía en sus mejores tiempos Enjoy. "Smash" es jangle-pop camuflado (los teclados son los que hacen la labor de tintineo) para volver a la acostumbrada desfiguración vocal. "At Midnite" o "This One" rebuscan en el dub-pop y en el reggae-pop de principios de los ochenta -piensen en General Public, el primer disco de Scritti Politti o Fun Boy Three-, entroncando justo en medio con "Underground Shopping District" y su momento más abiertamente synth-funk post-new wave.

Son canciones cortas, refrescantes, que no necesitan rizar el rizo ni marear la perdiz con preocupadas estilizaciones. Conquistan nuestro corazoncito hedonista a través de una muy fingida sencillez que algunos -es su exclusivo problema- confundirán con simpleza.