Meticuloso post-punk con claras influencias de Mark E. Smith o Gang of Four en las inflexiones vocales -y su tratamiento voluntariamente opaco en la mezcla- medio recitadas y untuosas, y los dislocamientos rítmicos de rigor que, ordenadamente, pasa de los pasajes más escarpados a otros más melódicos en plan primeros XTC, The Nits, Split Enz o llegando hasta Tears for Fears (por lo de la pulcritud armónica).
La virtud principal de "Kilter" -segunda referencia de este combo de Sheffield, tras algunos singles post-pandémicos- es la de la condensación de la (atractiva) fórmula, sin esparcimientos derivativos, pues no está el patio para embrollos supuestamente epatantes. En canciones como "Grounded", "Mir" o la muy destacada "Piece of Mind", a medida que los sintetizadores van adquiriendo un protagonismo palpable, Tinned Meats se diversifican en una especie de art-pop setentero tipo Sparks o Deaf School a través de acordes deformantes como de psicodelia cabaretera, salpicados con letras entre existencialistas y abstractas. "Waiting Room" impacta por su atmósfera apropiadamente tensionada, y "More Weight" abandona por un tiempo los acordes de distorsión industrial para apostar por un folk entre claustrofóbico y etéreo, reflejando a las mil maravillas la bipolaridad estilística en la que Jack Howorth y los suyos andan concentrados.
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