La trayectoria de Ernest d'Hervilly (1839-1911) se corresponde con la de un autor multidisciplinar (cultivó teatro, poesía, novela, periodismo) insertado en la consolidación de un contexto capitalista donde era necesidad vital dispersarse en esos diferentes ámbitos para subsistir. Ello le llevó a adoptar en casi todo lo que desarrolló un espíritu corporativista: en publicaciones como "Le Figaro", "La Vie Parisienne" o "La Parodie" llegó, aparte de a firmar con los inevitables pseudónimos individuales (muchos de sus artículos o diatribas poseían un fuerte componente de crítica sistémica en el panorama de la Francia de la época, la de la segunda mitad del XIX), llegó también a rubricar con nombres colectivos como Gil Blas, en memoria de la homónima novela picaresca del Neoclasicismo cuya autoría se confiriera originalmente a Alain-René Lesage. Y es que la ironía, el humor incisivo y la astucia en los tratamientos mediáticos -herencia, a su vez, molièriana- fueron monedas de cambio en las colaboraciones de Hervilly.
En su faceta como poeta, cabe involucrar a nuestro autor dentro en otro grupo fundamental de la época -década de los setenta- como fue el de los parnasianos, que contaron con la participación de Hervilly en el segundo y tercero volumen de sus antologías, así como en otra comunidad resultante de aquella como la de los "Vilains Bonshommes", dejando claras su militancia y obligaciones consuetudinarias con las expresiones artísticas entonces en boga. Es en este último ámbito donde coincidirá con autores paradigmáticos de su evolución natural, el Decadentismo, como Verlaine o Rimbaud, teniendo con este último uno de los inevitables altercados personales a los que parece que el autor de "El Barco Ebrio" era más que propenso. Si acuden al famoso cuadro "Un coin de table" que se expone habitualmente en el museo parisino de Orsay, distinguirán con pipa a d'Hervilly, y percibirán la tensión entre los retratados: sobre todo a un Arthur Rimbaud que, indisimuladamente, le da la espalda a casi todos.
"El Harén" es un pintoresco libro de versos escrito de por Ernest d'Hervilly tras su etapa de consolidación periodística, un trabajo conceptual -fundamentalmente narrativo- donde se describe a un conjunto de mujeres de diferentes latitudes del mundo -dentro de una orientación muy romántica, por tanto, dada la vocación exotista del volumen- y de diferentes etapas históricas. Una insólita rareza dentro del mercado editorial en castellano que le debemos a la colección de los libros de Rimas de Montparnasse, título homónimo del blog que saca adelante Sacerdote de Apolo -cuya misteriosa identidad ya parece quedar expuesta, vistos los créditos, a la luz- y que se lanzó en fechas no muy lejanas a trasladar contenido ad hoc de su página al papel. Una iniciativa -en rigurosa edición bilingüe- que, parece, solo puede lanzarse a publicar alguien con unos arrestos poco frecuentes en un panorama literario como el actual.
Destacar tres de los poemas que se incluyen en este trabajo de d'Hervilly. "L'Infortunée", de ambiente portuario, ya inserto en pleno arrebato industrial, tan arrabalero como opresivo, y con un final aciago. "Ghanna", que apuesta por el sincretismo pagano, aquejado de disputas guerreras en la Galia tras los intentos romanos de avance. Y "Freya", de exposición cuasi-ártica, 'odínica', con exhortaciones fantasmales lejos de panteones sacralizados.

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