A riesgo de contradecirme respecto al comentario con el que comenzaba la reseña anterior, la de Ana Roxanne, creo que en el caso del debutante Tom Ribeira resulta conveniente desde ya recomendar encarecidamente su primer ep, ratificadas la inusitada madurez y así como la esplendorosa solvencia de las seis canciones que integran "Pedaço", su carta de presentación, tras ir desgranando previamente varias de aquellas en una proactiva campaña en redes sociales.
Arranca con una crónica de las venas abiertas de América Latina tomando como centro de operaciones el lugar de origen de este compositor, es decir, Botucatú -en la región de São Paulo-, que es como se titula propiamente la primera canción. El tono grave y robusto de su voz no es lo único que llama la atención haciendo una prospección inicial, sino igualmente la curtida instrumentación que lo acompaña. En la propia "Pedaço" adquieren un protagonismo destellante los coros de las más que prometedoras cantantes Agnes Nunes o Bruna Black -de la segunda, sospecho, tendremos que hablar en este blog más pronto que tarde-, transicionando con total naturalidad hacia el reggae de la siguiente, "Baião de Dois". En el slow samba "Marroquina" se atreve incluso con alguna frase en francés, remanente idiomático de su aventura por tierras galas en intercambio durante un tiempo.
Pero lo mejor está reservado para las dos últimas piezas, como son "Juba" y "Vênus ou Urano". La primera se vale de unos arpegios -y un acompañamiento de sinte idiosincrático- cuyo molde ha explotado hasta la saciedad Djavan, logrando sin embargo Ribeira en todo momento evitar el plagio o el mero cliché. Más inclinada a la samba-canção puramente clásica se encuentra la última, dejando un inmejorable sabor de boca en lo que concierne a los contrastados activos artísticos de este joven valor.

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