Nos tenemos que remontar a 2019 para situar el inicio de la carrera musical de Mariana Froes (natural de Anápolis, en el estado interior brasileño de Goiás, donde también se ubica la capital, Brasilia), cuando irrumpió con los primeros singles digitales de rigor, a los que se han ido añadiendo otros sencillos en colaboración con artistas como Rodrigo Alarcon, Kaio Bruno, Phill Veras o Ana Muller. El punto de inflexión en su carrera fue realmente el pasado 2025, con dos canciones propagadas como la pólvora en la red como fueron "Vaitimbora" (a medias con el dúo electrónico francés Trinix) y sobre todo "Figa de Guiné", el clásico compuesto por el bossanovista Roberto Menescal y previamente popularizado a principios de los setenta por Alcione.
Tras una grabación larga en directo para la plataforma Estúdio Showlivre -es una práctica muy habitual en artistas brasileños emergentes foguearse en este tipo de formatos de streaming- llega ya por fin el debut oficial -firmado con el nombre de pila acortado-, bajo el 'djavaniano' título de "Esquina Do Sol" (con una portada que recuerda al "Seeds of Love" de Tears for Fears), con más enjundia, a la larga, de la que en una primera escucha uno pudiera presagiar.
El disco se mueve básicamente en unos parámetros de contención, cariño por el detalle y el arreglo, y por huir conscientemente de lo superfluo o gratuito. Música popular brasileña sin aditivos, pero con la riqueza armónica y la exuberancia instrumental que se le presupone a este tipo de producciones. Lo primero que destaca de Mari Froes es la profundidad vocal -no exenta de curtida dulzura- que se detecta ya desde la inaugural "Dezenove Verões", a la vez que va creciendo dicha pieza con la sabia -por sutil- adicción de instrumentaciones a medida que avanza. Aquí y allá algún efluvio nordestino -la trompeta de "Rio Lua"-, colchones electrónicos cuya discreta utilización la alinea con contemporáneas como Joyce Alane-"Mania", "Eu Vou Pro Samba, Viu?"-, robustez introspectiva -"Rua de Pedra", "Se Eu Nunca Mais Lhe Ver", "Loba Solitária"-, nocturno swing mid-tempo -"Gente Fina"- o, para rematar, una fulgurante rodaja de carnavalizante dance como es "Dona do Mar". Pisando en todo momento con sensatez y buen gusto por terrenos no por sobradamente comunes menos exigentes.
"Cansei de falar de amor e sofrer pelas catedrais,
Eu vou pro samba, viu? E eu não volto mais.
Meu bem, eu vou pro samba, procurar aonde me perder.
Não sou mais quem te ama, me curei do vício de você."
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