martes, 16 de junio de 2026

Paul Heaton + Jacqui Abbott, "N.K-Pop" (2022)

 



Hay gustos musicales que, en la desenfrenada carrera de la vida, se caen en el trayecto para no reincorporarse jamás al viaje, y luego están los que a uno le acompañan para siempre: haya sol, lluvia, huracanes, o entre el mismísimo apocalipsis en juego. En esta segunda categoría se encuentra una parte importante de la obra del británico Paul Heaton, tanto en The Housemartins como en The Beautiful South, al que habría ahora que añadir, repescado, este fantástico disco firmado a medias con otra ex-Beautiful South, Jacqueline Abbott, cronológicamente la segunda cantante femenina de aquel combo.




La música de Heaton me ha acompañado prácticamente desde el principio de los tiempos. No en vano, mi primera adquisición en vinilo -antes de eso mi exigua discoteca atesoraba, desde 1985, apenas un puñado de cassettes originales- fue, en la primavera del 87, el single de "Caravan of Love" de los Housemartins, fascinado por esa canción tan sentida -¡a cappella!- y maravillosamente desubicada que sonó lo suyo entre otros hits de la época repletos de sintetizadores y demás producciones aparatosas. Pero ese no fue mi primer conocimiento de Heaton y los suyos: "Happy Hour" fue un gran éxito unos meses antes incluso en las radiofórmulas españolas. Hacerme poco después con "London 0 Hull 4" y "The People Who Grinned Themselves to Death", dos discos que conservan incólumes la pegada de antaño, fue el corolario. 
La llegada de The Beautiful South a continuación -finales de los ochenta- coincidió con otros intereses personales y quedaron en la carpeta mental de 'Pendientes' durante algo más de una década, hasta que a principios de los dosmil me puse con toda su discografía y (re)descubrí no solo a otro de los mejores grupos de la historia del pop inglés, sino curiosamente a uno de los más vendedores en Reino Unido en la década de los noventa -un caso parecido, por venir de otros grupos triunfantes en los ochenta y enganchar en la siguiente década un prestigio comercial apabullante, sería Erasure-, de los noventa y hasta un poco más allá.




La carrera posterior de Heaton, ya sea en solitario o compartiendo cartel con Jacqui Abbott, ha tenido indefectiblemente un perfil más bajo, aunque eso no haya sido óbice para seguir grabando, como por ejemplo en el caso que ahora nos ocupa, con una multinacional, gracias al seguimiento que Paul todavía atesora sobre todo en Inglaterra. "N.K-Pop" (pop de Corea del Norte, hoy por hoy una especie de fantasía utópica) es el quinto disco del dúo, con otra genial portada de David Storey -habitual de las carátulas de Heaton & Abbott-, y desde luego entra como un cohete: "The Good Times", con su fanfarria preambulatoria y el rasgueo ska campestre marca de la casa, nos hace una oda al pub y a sus pequeñas historias inmemoriales. El soul de Stax domina "Too Much For One (No Enough For Two)", en un diálogo impagable entre Paul y Jacqui sobre infidelidades y sospechas, así como en "Who Built the Pyramids", desde la crítica ludita y con otro dibujo realmente apropiado -como en "The Good Times"- de piano. "I Drove Her Away With My Tears", que recuerda tantísimo a los últimos Chumbawamba, habla con desconsuelo costumbrista de una ruptura insalvable. "When the World Would Actually Listen", que continúa con el tono entre exuberante y de floración insigne que domina toda la primera mitad del disco, se beneficia de unos sintes la mar de resultones, y da paso a la mejor balada de Heaton desde "Blackbird on the Wire" (hablamos de treinta años exactos) como es de hecho "Still", una desgarradora historia sobre una muerte neonatal ante la que uno no puede quedarse ni mucho menos impasible, sino más bien todo lo contrario.




Los serenos trotes mitad camperos mitad rhythm & blues de "I Ain't Going Nowhere This Year" y "Sunny Side Up" ayudan a afrontar una segunda mitad que, si bien no resulta tan explosiva como la primera, sí es mantenedora de una similar plenitud rítmica y expresiva gracias al oficio que se le presupone a los artistas implicados. En "Baby It's Cold Inside", sobre unos anti-héroes románticos, se reconoce al instante la entrañable flema del coautor de "Build". "New Fella", como en las primeras, tiene de nuevo el grandísimo protagonismo del coautor y teclista Stephen Large (colaborador de los míticos Squeeze), que con sus teclas imprime la dosis adecuada de vitalidad a la pieza. Asoma el anti-patriotismo en el rock and roll peleón "My Mother's Womb" y se despiden con "His Master's Game", donde se plantea el famoso -y desgraciadamente enquistado- conflicto entre el último y el penúltimo para que las élites sigan sobreviviendo a cuerpo de rey.

¿Su mejor disco desde "0898 Beautiful South" de 1992? Sería un bonito debate.



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