En estos tiempos de planicie melódica, sonidos genéricos para engordar las etiquetas y soluciones musicales pasteurizadas a discreción son de agradecer la valentía y la ambición de un artista como Oscar Daniel Hernández Lomelí. El mexicano, que ya anda por el cuarto lp, inició su carrera -"Sin Soltarte Dejarte Ir" (2018)- desde el dolor agudo por una pérdida importante, refugiado en el folk confesional. A partir del segundo -"Aroma a Nostalgia" (2021)- fue introduciendo querencias psicodélicas, que alcanzaron su máximo apogeo en el conceptual y desmesurado "Magic Experience Band" (2023), fruto de sus escarceos con grupo paralelo que solo tuvo cristalización discográfica bajo el nombre artístico propio, esto es, Daniel Quién.
"Nostalgia Banda", este cuarto, se interna por derroteros más regionalistas, enriqueciendo su propuesta siempre sentimental con texturas donde el despecho, el romanticismo exacerbado y la condenación propia y ajena que anidan en sus temáticas se acomodan como anillo al dedo. Estamos hablando de ritmos y requiebros propios de banda sinaolense donde corrido, ranchera o bolero se entremezclan a la perfección con el pop barroco que, principalmente desde los años sesenta, marca el señorío a quienes pretenden darse hechuras de autor.
"La rareza", primer corte y uno de los adelantos de tan esperado disco por parte la afición local más despierta y entusiasta nos introduce, con la afectación requerida, en el aura del pop melódico de los años setenta, en vena, brisa del Pacífico mediante. "Ultramodos sexuales" retoma el pellizco alucinógeno que inició con "Amor a Nostalgia", afortunadamente condensado en sus apenas dos minutos de duración. El bolero -que a la mitad se acelera con chispeantes teclados de fantasía- se hace táctil con "Mujer, Eres Letal", así como con la ranchera de "Por Jugarle al Vergas", conformando dos de los momentos culminantes de esta colección, que desde luego no anda ni mucho menos escasa de ellos. "Si Saltas, Yo Salto" o "Qué Importaría" cubren la cuota de puro pop adolescente, con una energía casi virginal, mientras "El Llamado" se arrima al salitre de Agustín Lara.
En el apartado lírico es donde Daniel Quién se mueve constantemente en la cuerda tensa del equilibrista, entre el arrebato a pecho descubierto y la dislocación argumental. Se agradece aún y con todo el riesgo expresivo, nada dado a la especulación, que por una parte le hace destacar y por otra asentarlo con gracia en el imaginario colectivo de su universo natal.
"Nostalgia Banda" demuestra a las claras que hay vida más allá de las Lafourcade o Laferte de rigor. O del corrido tumbado.
Una vida brutal y vivaz.
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